Arnaldo Otegi ha logrado que solo queden 29 etarras cumpliendo condena en régimen cerrado. La mayoría de los presos de ETA goza de regímenes de semilibertad, tras cambios legislativos y el traspaso de competencias penitenciarias al País Vasco.
El descenso de etarras en prisión
Las declaraciones de Otegi en 2021, donde afirmaba que «nosotros tenemos a 200 (presos) dentro, ¿eh? Y esos 200 tienen que salir de la cárcel», reflejan la estrategia de EH Bildu para apoyar al Gobierno de Pedro Sánchez. Desde el 1 de octubre de 2021, cuando se materializó el traspaso de competencias penitenciarias, la cifra de etarras en régimen cerrado ha disminuido drásticamente.
De acuerdo con la información más reciente, solo 29 terroristas de ETA permanecen en régimen cerrado estricto, sin disfrutar de permisos de salida. Este número contrasta con los 140 presos que Sare, una plataforma del entorno aberzale, contabilizaba hace casi dos años. La reducción se ha atribuido a la gestión del Departamento de Justicia autonómico y al acercamiento de los reclusos a las prisiones vascas.
Condiciones de los presos de ETA
La mayoría de los presos de ETA actualmente disfruta de algún tipo de régimen de vida fuera de su celda. Un tercio de ellos ni siquiera pernocta en prisión, cumpliendo sus penas desde casa o bajo control telemático. Entre estos se encuentran condenados por crímenes de gran impacto social, como Kepa Arronategi, implicado en el intento de asesinato de Don Juan Carlos.
Además, más de una decena de los 63 reclusos restantes en centros penitenciarios vascos ya cuentan con el tercer grado, permitiéndoles salir de prisión para trabajar o estudiar. La aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario ha facilitado que antiguos líderes de ETA, responsables de numerosos asesinatos, puedan llevar una vida en semilibertad, lo que ha generado críticas por parte de asociaciones de víctimas.
La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) ha denunciado que «se utiliza el 100.2 como un tercer grado encubierto para seguir vaciando las cárceles de presos de ETA sin exigirles un arrepentimiento real y público». Este mecanismo ha permitido que figuras como Henri Parot, condenado por 39 asesinatos, y otros exdirigentes de ETA disfruten de condiciones más favorables en sus penas.
Frente a los 29 etarras que aún permanecen en régimen cerrado, la mayoría son responsables de delitos de sangre y atentados. Entre ellos se encuentran Francisco Javier García Gaztelu ‘Txapote’ e Irantzu Gallastegui ‘Amaia’, condenados por el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. La situación de estos reclusos es objeto de debate y controversia en el contexto político actual.


