El Gobierno de Pedro Sánchez intensifica las negociaciones con Marruecos para facilitar el regreso voluntario de inmigrantes en Ceuta antes de las elecciones del 29 de noviembre. Alrededor de 15,000 inmigrantes aún permanecen en la ciudad tras la crisis migratoria de julio.
Objetivo: regreso voluntario antes de las elecciones
Las conversaciones se han acelerado tras la convocatoria electoral. Fuentes diplomáticas indican que la situación ha «dinamizado» el proceso entre Moncloa y el Ministerio de Exteriores marroquí. El objetivo es que los inmigrantes regresen de forma voluntaria, evitando la burocracia que podría retrasar el proceso.
Se busca que este retorno se produzca por orden directa de Mohamed VI, similar a lo que hizo su padre, Hassan II, tras la Marcha Verde de 1975. Sin embargo, Marruecos enfrenta una disyuntiva: «quemar» esta carta política o esperar a un nuevo gobierno español.
Marruecos ante un nuevo gobierno
Marruecos está en un proceso de interinidad tras las elecciones de septiembre. Fatima Ezzahra El Mansouri ha sido designada por Mohamed VI para formar un nuevo gobierno, pero el ejecutivo saliente de Aziz Ajanuch aún está en funciones.
Las gestiones entre España y Marruecos se centran en que Rabat convenza a sus nacionales en Ceuta para que regresen. La visita de los Reyes a Ceuta podría marcar un hito en este proceso, con la percepción pública que podría atribuir el éxito a la presencia real.
Las fuentes diplomáticas coinciden en que las negociaciones van por buen camino y probablemente culminen en un acuerdo para el próximo mes, coincidiendo con el inicio de la campaña electoral.
Desalojo de asentamientos en Ceuta
Mientras tanto, el Gobierno español acelera el desalojo de asentamientos. La Policía Nacional ha comenzado a desmantelar el campamento de El Guano, que albergaba a unas 500 personas, entre ellas un centenar de menores. Este operativo se suma a las acciones previas en otras zonas de Ceuta.
Marruecos ha reafirmado su disposición a recibir a los migrantes en situación irregular. El ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Naser Burita, aseguró que la responsabilidad del retorno recae en España, aludiendo a «obstáculos y dificultades» que este país enfrenta.
A pesar de las tensiones, Burita defendió que la relación entre Madrid y Rabat es «mutuamente beneficiosa» y abogó por fortalecer la cooperación en diversos ámbitos.


