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Eugenia Martínez de Irujo recuerda a su madre, la duquesa Cayetana

La duquesa de Alba y de Berwick, Cayetana Fitz-James Stuart, fue una figura emblemática en el mundo del arte y la cultura en España. Su hija, Eugenia Martínez de Irujo, recuerda a su madre como una mujer que, a pesar de su estatus, nunca dejó de ser una apasionada de la música y el arte. «Mi madre tuvo una infancia muy dura porque mi abuelo, Jacobo Fitz-James Stuart, era un hombre tremendamente estricto, pero la formó impresionantemente bien y ella lo admiraba por encima de todo», comenta Eugenia en una entrevista con Vanity Fair.

La ocasión de estas reflexiones es la exposición ‘Cayetana. Grande de España’, que ha recorrido desde el palacio de Las Dueñas en Sevilla hasta el palacio de Liria en Madrid, donde se podrá visitar hasta el 31 de enero de 2027. Eugenia, junto a Cristina Carrillo de Albornoz, ha comisariado la muestra, un proyecto que ha requerido tres años de investigación en los archivos de la Casa de Alba.

La experiencia de comisariar la exposición

«Ha sido una experiencia muy bonita y muy emocionante», expresa Eugenia sobre el proceso de selección de las piezas para la exhibición. «El archivo es fascinante y sumergirme ahí ha sido una maravilla. Tengo que agradecerle a mi hermano Carlos que me haya permitido hacerlo». La cantidad de material disponible hizo que la elección de cada pieza fuera un desafío, pero también un viaje nostálgico a su infancia.

«Lo más emocionante ha sido sobre todo verla de pequeña, ¡era monísima!», añade. La exposición no solo muestra la correspondencia de la duquesa con figuras históricas, sino también su creatividad, evidenciada en álbumes de fotos que ella misma elaboró desde joven.

El legado de la duquesa de Alba

Eugenia destaca que su madre fue una mujer carismática que proyectó la imagen de España en el extranjero durante los años 50, una época en la que el país estaba aislado. «Trajo todo ese lado cosmopolita de fuera a nuestro país e hizo de su amor a España algo único y fundamental para su época», afirma. La duquesa se crio entre París, Suiza y Londres, lo que influyó en su forma de ver el mundo.

Entre los objetos que han salido a la luz en la exposición, Eugenia menciona un pequeño librito con consejos que su abuelo le dio a su madre. «Los he releído mil veces», dice. Estos consejos reflejan la importancia que su abuelo daba a la educación y la responsabilidad que conllevaba su título nobiliario. «Le decía que tenía que leer mucho, pero a los clásicos y no a los autores de moda», recuerda Eugenia, quien también menciona la influencia de su padre en la modernización de los archivos y la restauración del palacio de Liria.

La exposición está organizada en siete secciones temáticas que abarcan desde la influencia de su padre hasta su papel como coleccionista y mecenas. «Cayetana convirtió Liria en un lugar de encuentro para artistas», señala Eugenia, quien recuerda que figuras como Picasso y Dalí dejaron su huella en el palacio.

Además, la moda juega un papel importante en la muestra, reflejando el estilo personal de la duquesa, que siempre se vistió con libertad y originalidad. «Mi madre siempre se vistió como quiso, siempre llevaba mucho color, no le gustaba nada ir de negro», recuerda Eugenia.

La relación de Cayetana con los animales también es un tema recurrente en la conversación. Eugenia comparte que su madre fue una defensora de los derechos de los animales y que, desde pequeña, siempre tuvo una conexión especial con ellos. «Detestaba la caza, yo también la detesto», afirma, mientras habla de su propia vida rodeada de animales.

La exposición no solo rinde homenaje a la figura de Cayetana Fitz-James Stuart, sino que también invita a reflexionar sobre su legado y su impacto en la cultura y la sociedad española. Eugenia concluye con una sonrisa, recordando a su madre como una mujer que, a pesar de su estatus, siempre fue accesible y generosa con quienes la rodeaban.

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