Pedro Sánchez anunció el pasado lunes que iba a adelantar las elecciones generales aprovechando que el Congreso de los Diputados había tumbado sus dos decretos de vivienda. Lo hizo porque veía en la movilización ciudadana y el descontento por la vivienda una oportunidad para remontar sus propias expectativas electorales. Sin embargo, el efecto que ha producido el adelanto parece haber sido el contrario al que buscaba el presidente.
Resultados del sondeo
Según un sondeo elaborado por NC Report para LA RAZÓN, los partidos que votaron en contra de los decretos de vivienda no han acusado desgaste por ello. Dicho sondeo apunta que, si hoy se celebrasen elecciones generales, el PP se proclamaría el claro vencedor de los comicios con un 34,1% del voto y entre 146 y 148 diputados. Son entre nueve y once más que en 2023. El PSOE, en cambio, se desploma hasta el 25% del voto y entre 98 y 102 escaños, dejándose por el camino entre 19 y 23. Los socialistas acarician peligrosamente la barrera psicológica de caer por debajo de los cien, uno de sus peores resultados históricos.
Vox, por su parte, se consolida como la tercera fuerza y el partido que más crece con el 18,2% del voto y entre 61 y 64 escaños. Es un resultado que podría duplicar los 33 escaños que obtuvo en los comicios de 2023. Con estos resultados, Alberto Núñez Feijóo podría ser investido como el próximo presidente del Gobierno, pero sólo si Santiago Abascal se lo concede. Juntos, suman entre 201 y 212 diputados. Si alcanzan los 210, representarían tres quintos del Congreso y podrían llevar a cabo medidas de calado como una reforma de la Constitución o pactar el Consejo de RTVE o renovar el Consejo General del Poder Judicial.
Crecimiento de Junts y la situación de la izquierda
Pero la mayor sorpresa del sondeo la protagoniza sin ninguna duda Junts. El partido de Carles Puigdemont, a quien se le acaba de retirar la orden de detención, fue decisivo para tumbar el decreto ómnibus de vivienda y, sin embargo, crece notablemente. Los independentistas pasan del 1,6% de los votos y siete escaños que obtuvieron en 2023 a un 2,9% del voto y entre diez y once escaños en el sondeo.
Presentarse sólo en las provincias de Cataluña les permite optimizar al máximo ese porcentaje de voto y se convertirían así en la cuarta fuerza política del Congreso, desbancando a Sumar. Aunque todavía queda por ver qué sucede en el espacio a la izquierda del PSOE y qué alianzas se tejan (en caso de que se teja alguna), el sondeo de NC Report no dibuja escenarios especialmente optimistas. Manteniendo la configuración actual, Sumar cae al 5,3% del voto, lo que se traduce en un total de seis u ocho diputados, frente a los 31 que logró en 2023. Podemos, que se presentó junto a Sumar en las elecciones pero luego se separó del grupo, obtendría ahora el 3,9% del voto y entre dos y cuatro diputados. Ahora mismo tiene cuatro y podría mantenerlos, aunque se acerca más a la perspectiva de perderlos.
De hecho, la sangría para la izquierda es bastante considerable. PSOE y Sumar, las fuerzas que componen el actual Gobierno de coalición, perderían nada menos que entre 42 y 48 escaños. Por poner un ejemplo muy visual, es como si ahora mismo desaparecieran los grupos parlamentarios de Vox, Junts y Bildu. Esto se produce debido a que los dos partidos de la izquierda se estarían dejando por el camino 3,6 millones de los votos que lograron obtener en 2023.
Ese resultado difícil de asimilar para la izquierda se produce por diversos factores. En el PSOE se detecta una importante fuga de votos hacia el PP (el 10,9% de los que votaron a los socialistas en 2023 se pasarían ahora a los populares) y hacia la abstención (el 8,9%). También hay un 6,8% que se iría a Vox, una cifra considerable teniendo en cuenta que ambos partidos son prácticamente antagónicos. Pero es que el PSOE sufre estos efectos por todos los frentes y sólo tiene una fidelidad del voto del 67,8%.
Sumar sufre todavía más. La coalición de izquierdas apenas retiene el 32,9% de sus votantes de 2023. Su mayor fuga se produce en dirección a Podemos, con el 28,4% de sus votantes yéndose a la formación morada. Pero también sufre un profundo problema de abstención. El 18,6% de los que optaron por su papeleta en 2023 ahora preferirían quedarse en casa, es el grupo de abstencionistas más elevado de todos los partidos.
Uno de los elementos que terminará de decantar las elecciones del 29 de noviembre es si la izquierda consigue movilizar a los suyos o no. Sánchez las ha convocado porque cree que sí va a poder, pero los sondeos en el inicio de esta precampaña electoral apuntan a que esto todavía no está sucediendo.
En el lado derecho del espectro ideológico, Vox sigue manteniendo una muy alta fidelidad entre sus votantes. El 87,8% de los que apostaron por Abascal en 2023, repetiría. Eso es porque es el partido que más crece de todos. Y su aumento se debe también a que es capaz de pescar entre otras formaciones. Un 12% de los que votaron al PP en los pasados comicios prefieren ahora apostar por Vox. Además, tiene un profundo calado entre los más jóvenes y el 17,5% de los nuevos electores se inclina a votar a Vox.


