Durante los días de la invasión de Ceuta, ocurrida el 30 y 31 de julio, un análisis del experto en seguridad y terrorismo internacional, José María Gil Garre, ha revelado que el 90% de los flotadores utilizados por los migrantes provienen de la misma empresa alemana. Esta observación se basa en la repetición de un diseño específico entre los flotadores abandonados en la playa del Tarajal.
Detalles del análisis
Gil Garre, co-director del International Security Observatory, revisó más de 150 fotografías tomadas durante esos días, observando que los flotadores, aletas y trajes de neopreno presentaban un patrón homogéneo. «En todas las imágenes el patrón es el mismo. El modelo de los elementos de flotabilidad también es igual», afirmó el analista.
El experto comenzó su investigación semanas antes de la invasión, cuando detectó señales de alerta el 8 de julio, tras la publicación de una sentencia del Tribunal Supremo sobre las «devoluciones en caliente». Según Gil Garre, esta sentencia intensificó el fenómeno de la emigración clandestina, ya que se interpretó erróneamente como una oportunidad para cruzar la frontera sin ser devueltos.
Investigación sobre el fabricante
El informe de Gil Garre indica que el modelo más utilizado de flotadores es el Mud Master de la marca Bestway, que tiene un diámetro de 91 centímetros deshinchado y 81 centímetros hinchado, con una capacidad de resistencia de hasta 100 kilos. Los precios de estos flotadores oscilan entre 5 y 7 euros en los catálogos oficiales.
Una de las plataformas a través de la cual se adquirieron estos flotadores es Jumia.ma, un sitio de comercio electrónico con base en Berlín. Aunque se identificó que no hay participantes de origen marroquí en la matriz de la empresa, sí hubo socios locales en el lanzamiento de la operación. Gil Garre subrayó que la investigación no culpa a las marcas, ya que simplemente respondieron a un aumento de la demanda.
Sin embargo, el experto expresó su preocupación por la falta de información sobre quién compró esta cantidad significativa de elementos de flotabilidad. «No sé quién ha comprado esa cantidad de elementos de flotabilidad. Lo que sí se tiene claro es que lo hizo faltando varias semanas para que esto ocurriera», comentó.
Gil Garre también destacó que, aunque no se mencionan actores estatales marroquíes en su informe, hay indicios de que alguien se benefició del flujo de migrantes en julio. «No es la plataforma de venta la que lo ha hecho porque ellos le vendieron a una persona y esa podría ser una clave», concluyó.


