El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha propuesto un programa de libertad anticipada y condicional que beneficiaría a cerca del 50% de los presos del país acusados de colaborar con pandillas. Esta medida, que estaría sujeta a supervisión, se basaría en una evaluación individual de cada caso.
“Tenemos un plan que beneficiaría más o menos a un 50%, más o menos, de los presos que hay en El Salvador que han colaborado con pandillas”, afirmó Bukele durante una sesión de preguntas y respuestas. La propuesta permitiría liberar anticipadamente a personas que seguirían siendo consideradas culpables, pero que podrían salir de prisión bajo ciertas condiciones y con monitoreo. “Una liberación anticipada, o sea, es culpable pero liberarlo condicionalmente. Liberarlo con monitoreo”, explicó.
Evaluación de casos y contexto histórico
El mandatario indicó que al evaluar los casos se tomaría en cuenta la historia de violencia que ha vivido El Salvador y las diversas circunstancias en las que los individuos se relacionaron con las pandillas. “Tomando en cuenta que venimos de un país donde la violencia era parte del día a día y las pandillas eran el verdadero gobierno, la verdadera dictadura”, dijo Bukele. El presidente subrayó que no es lo mismo haber participado activamente en la violencia que haber sobrevivido a ella.
“Estamos evaluando los casos para ofrecer una liberación anticipada condicional a una gran cantidad de reos que sí son culpables, que sí merecen estar en la cárcel, pero en las condiciones especiales en las que vivía nuestro país tal vez se pueda hacer una excepción”, afirmó Bukele. Sin embargo, no se precisó cuándo podría comenzar el programa ni cuántos presos representarían ese 50% que podría quedar en libertad.
Reacciones y contexto político
Desde la declaración del régimen de excepción en 2022, Bukele ha centrado su gobierno en la seguridad, realizando detenciones masivas que han reducido notablemente los índices de homicidios. Esto le ha permitido mantener altos niveles de popularidad en El Salvador. No obstante, organismos nacionales e internacionales han alertado sobre el deterioro del Estado de derecho, denunciando detenciones arbitrarias y restricciones al debido proceso.
El anuncio de la propuesta de liberación anticipada se produjo el mismo día en que Bukele se reunió con el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio. La conversación giró en torno a cómo mantener la infraestructura crítica y los puertos de El Salvador “seguros y libres de influencias extranjeras malignas”, según el Departamento de Estado de EE.UU. Bukele es considerado uno de los aliados más cercanos del expresidente Donald Trump en América Latina y forma parte del Escudo de las Américas, una iniciativa de cooperación en materia de seguridad respaldada por varios gobiernos de derecha en la región.
Como parte de la colaboración entre ambos países, El Salvador ha aceptado recibir a cientos de personas deportadas desde Estados Unidos, incluidas aquellas señaladas como presuntas integrantes de organizaciones criminales, que han sido enviadas al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la megacárcel construida durante el gobierno de Bukele.


