El Stade de France se convirtió en el escenario de un momento histórico el 3 de octubre de 2026, cuando Zinedine Zidane hizo su debut como entrenador de la selección francesa en un emocionante encuentro contra Italia. La atmósfera en el estadio era electrizante, con los aficionados ovacionando al legendario jugador, quien regresaba a un lugar que había sido testigo de sus hazañas como futbolista.
Un partido lleno de emociones
El encuentro, que marcó el regreso de Zidane a la escena del fútbol internacional, no decepcionó. Desde el inicio, Italia mostró su intención de competir, buscando dominar la posesión y aprovechar cualquier error de la defensa francesa. Moise Kean fue el primero en inquietar a los locales, pero su disparo fue detenido por una espectacular intervención de Mike Maignan, quien se erigió como uno de los protagonistas del partido.
A medida que avanzaba la primera mitad, Francia comenzó a asentarse en el juego, con Samuel Olise como su principal argumento ofensivo. Sin embargo, a pesar de tener el control del balón, les costó traducirlo en oportunidades claras. Un disparo de Ousmane Dembélé que impactó en el larguero fue el reflejo de una primera parte donde Italia tuvo las ocasiones más peligrosas.
El segundo tiempo y el papel de Donnarumma
Tras el descanso, el equipo francés salió con una energía renovada, buscando romper la paridad en el marcador. Rayan Cherki y Dembélé se encontraron en varias ocasiones con el arquero italiano Gianluigi Donnarumma, quien demostró por qué es considerado uno de los mejores porteros del mundo. Su actuación fue clave para mantener el empate, frustrando los intentos de los delanteros franceses.
El partido se tornó más intenso en la segunda mitad, con ambos equipos generando oportunidades. Francia, impulsada por el apoyo de su afición, intentó presionar a Italia, pero la defensa italiana, liderada por Leonardo Bonucci, se mostró sólida y organizada.
Un empate que deja sabor a poco
Finalmente, el encuentro concluyó con un empate 0-0, un resultado que, aunque no satisface del todo a los aficionados franceses, representa un punto de partida para Zidane en su nueva etapa como entrenador. La presión sobre él es alta, y este partido ha dejado claro que, aunque el talento individual es innegable, el equipo necesita trabajar en conjunto para lograr los objetivos que se esperan.
Perspectivas futuras
Con este debut, Zidane tiene mucho trabajo por delante. La próxima cita será crucial para definir el rumbo del equipo en las eliminatorias de la Eurocopa 2028. Los aficionados franceses esperan ver un equipo que combine la técnica y el talento individual con una sólida estrategia colectiva.
En conclusión, el empate ante Italia en el Stade de France puede ser visto como un primer paso en el camino hacia la construcción de un equipo competitivo bajo la dirección de Zidane. A medida que avanza la temporada, será interesante observar cómo se adapta y evoluciona la selección francesa bajo su mando.


