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Zapatero asesora al Grupo de Puebla sobre transparencia electoral en Bolivia

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero mantiene una activa agenda internacional pese a su imputación en la Audiencia Nacional por varios delitos de corrupción en el marco de la causa de Plus Ultra. En una fecha tan reciente como el pasado 14 de septiembre, firmó una declaración del Grupo de Puebla en la que exige al nuevo Gobierno boliviano del democristiano Rodrigo Paz una mayor “transparencia” en el sistema electoral de un país que, paradójicamente, le ha pedido cuentas por el presunto cobro de mordidas derivadas de su mediación ante el gabinete del expresidente Luis Arce a favor de la filial en La Paz del Grupo Gloria, con sede en Perú.

De acuerdo con las investigaciones de la UDEF, incorporadas a la instrucción judicial impulsada por el juez José Luis Calama, Zapatero cobró una comisión de doscientos mil euros por influir en Arce y otros altos cargos de su gabinete para favorecer los intereses de la compañía peruana y lograr el cobro de una indemnización de 107 millones de dólares derivada de la expropiación, hace dieciséis años, de una firma perteneciente a la filial en Bolivia del conglomerado empresarial peruano.

Declaraciones del Grupo de Puebla

Sin embargo, la comprometida situación procesal del expresidente socialista no ha supuesto un obstáculo para que este encabece una declaración en la que el Grupo de Puebla insinúa que el actual mandatario boliviano se valió del controvertido periodista y asesor argentino Fernando Cerimedo para imponerse, mediante la manipulación del proceso electoral, en los comicios generales de agosto de 2025 que llevaron a Paz a la presidencia del país iberoamericano.

Según el documento, firmado por Zapatero junto a otros integrantes del lobby izquierdista, “las graves acusaciones reveladas en Bolivia en torno a Fernando Cerimedo desnudan un problema regional: existe un mercado transnacional de servicios destinados a intervenir y manipular procesos electorales. Mientras el dinero y las plataformas digitales cruzan fronteras, nuestras leyes no alcanzan a enfrentar la realidad global de las campañas electorales. Es urgente -prosigue la declaración- avanzar en transparencia, coordinación y fiscalización para determinar quién paga, cuánto, desde dónde y con qué instrumentos”.

Propuestas de transparencia electoral

Junto a sus correligionarios del Grupo de Puebla, Zapatero se permite proponer el establecimiento de un protocolo de transparencia dirigido al impulso, “antes de que termine el año, de un Mecanismo Regional de Trazabilidad Digital Electoral, técnico, permanente e independiente”.

El documento suscrito por el exjefe del Ejecutivo español formula varios puntos para el control de las campañas electorales, como fijar la “trazabilidad transfronteriza del dinero” destinado a las campañas electorales; fomentar la “transparencia” de las plataformas de pago de la publicidad política; identificar el material electoral “generado o alterado mediante inteligencia artificial” que sea usado “como propaganda electoral”; proteger “a la autoridad electoral” para evitar que el “conteo privado” de los resultados pueda “presentarse como oficial”; e impulsar, por último, la “transparencia de las encuestadoras” haciendo públicos “los contratos” y la identidad de quienes encarguen y paguen estos sondeos electorales.

El cuestionamiento de Zapatero sobre la limpieza del proceso que llevó al conservador Paz a la presidencia de Bolivia se produce en un momento en el que el Parlamento del país ha anunciado una comisión investigadora para aclarar la labor de lobby en el país del expresidente socialista.

En este sentido, las actividades de Zapatero en el país andino han sido tan frecuentes como controvertidas. Así, como informó Vozpópuli, el hoy expresidente imputado se desplazó a Bolivia para poner distancia con la crisis generada por la traumática salida de Venezuela del opositor Edmundo González, reconocido internacionalmente como ganador de las elecciones celebradas en el país caribeño el 28 de julio de 2024.

Zapatero fue, además, el único observador internacional en aquellas elecciones marcadas por un pucherazo perpetrado por el dictador Nicolás Maduro, que el expresidente del Gobierno español avaló con su silencio cómplice.

Zapatero, a quien se señaló como muñidor de la controvertida acogida de González como asilado en España, puso rumbo a Bolivia en aquellos días respondiendo teóricamente a una invitación del entonces secretario general de la Organización Mundial de Turismo (OMT), el georgiano Zurab Pololikashvili, para tomar parte en una actividad promocional del organismo desarrollada en la ciudad de Sucre y, de paso, desplegar, según fuentes locales, actividades en favor de los intereses de Evo Morales con vistas a las elecciones presidenciales que finalmente ganaría Rodrigo Paz.

Esa estancia de Zapatero en Bolivia coincide en el tiempo con las gestiones impulsadas ante el Gobierno del expresidente Arce a favor del peruano Grupo Gloria, lo que sugiere que el fin último de aquel viaje del expolítico socialista hoy imputado era apuntalar su actividad como lobista en la zona, concretada en el presunto pago de una comisión de doscientos mil euros, según las investigaciones policiales.

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