La princesa Leonor ha protagonizado un momento inesperado en el desfile del Día Nacional de 2026. Durante la interpretación del himno nacional, se le ha caído la insignia del Toisón de Oro. En plena solemnidad, la heredera ha mirado a su padre, el rey Felipe VI, como pidiéndole permiso para agacharse a recogerla.
Finalmente, se ha inclinado para recuperarla, y poco después, el monarca la ayudaba a colocársela de nuevo en la banda celeste que lucía sobre su uniforme. Este gesto improvisado ha sido uno de los detalles más comentados del arranque del desfile, que ha sido presidido por los reyes Felipe VI y Letizia, junto a sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía.
Asistencia y protocolo en el desfile
Alrededor de mil invitados han asistido al acto, incluyendo autoridades políticas, representantes institucionales y miembros de las Fuerzas Armadas. A las once en punto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha llegado al evento, recibiendo ciertos abucheos del público, un fenómeno habitual en sus apariciones.
Le esperaban la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. El saludo ha sido frío y breve, reflejando el magma político de estos días, donde el clima ha sido el único tema de intercambio antes de comenzar el protocolo oficial. En Madrid, el sol brillaba y el cielo estaba despejado.
Despliegue militar y homenaje
Dos minutos después, la llegada de los Reyes en un Rolls-Royce ha marcado el inicio de la ceremonia. La escolta a caballo de la Guardia Real ha acompañado a los monarcas en su despliegue habitual, evocando una tradición ecuestre que se remonta a siglos atrás.
Tras recibir los honores militares, con una salva de 21 cañonazos y el himno nacional interpretado en su versión completa, Felipe VI ha comenzado el saludo a las autoridades. En la tribuna se encontraban representantes de las principales instituciones del Estado, miembros del Gobierno y presidentes autonómicos, además de autoridades judiciales y militares.
Entre los asistentes figuran representantes de diversas comunidades autónomas y ciudades autónomas, además de alrededor de cincuenta invitados procedentes de Ceuta y Melilla, que viajarán a Ceuta mañana mismo.
El Rey ha continuado con el saludo a las autoridades del Ministerio de Defensa, incluyendo a la subsecretaria de Defensa y los jefes de Estado Mayor de los tres ejércitos y de la Armada.
Después de los honores militares, la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire y del Espacio (PAPEA) ha realizado un salto portando la bandera española. Tras el aterrizaje, se ha procedido al izado de la enseña nacional y al homenaje a los caídos por España, con la participación de representantes de los distintos cuerpos y ejércitos.
Uno de los momentos destacados ha sido el sobrevuelo de la Formación Mirlo, integrada por cinco aviones Pilatus PC-21, que han dibujado los colores de la bandera española en el cielo de Madrid. Estos aviones tienen un vínculo con la princesa Leonor, ya que pertenecen al modelo utilizado durante su formación en la Academia General del Aire y del Espacio.
A continuación, ha comenzado el desfile terrestre, que ha contado con la participación de cerca de 4.400 efectivos de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y otros organismos. Las unidades han desfilado acompañadas de vehículos militares, mostrando las capacidades operativas de los distintos cuerpos.
Entre los elementos destacados de esta edición figuran los vehículos de combate 8×8 Dragón del Ejército de Tierra, que han debutado en el desfile. Este año es especialmente significativo para el ejército, que conmemora el centenario de la VIII Bandera “Colón” de la Legión.
El paso de las unidades terrestres ha cerrado la parada militar, que ha combinado los honores de Estado con el despliegue de medios aéreos y terrestres de las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad.


