El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sido recibido con abucheos y gritos durante su llegada al desfile militar del Día de la Fiesta Nacional en Madrid. A las 10:56 horas, mientras se aproximaba a la plaza de Neptuno, el público coreaba repetidamente «Pedro Sánchez, hijo de puta«.
Sánchez permaneció en su coche oficial hasta las 11:00 horas, cuando finalmente salió para dirigirse al lugar donde le esperaban otras autoridades. Entre ellas estaban la ministra de Defensa, Margarita Robles; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida.
Un contexto de descontento social
Los gritos se intensificaron a medida que Sánchez aguardaba la llegada de los Reyes, en compañía de otros altos cargos, incluido el jefe del Estado Mayor de la Defensa, el almirante general Teodoro Esteban López Calderón. Esta escena no es nueva; reproduce las protestas que han marcado las celebraciones del 12 de octubre desde que Sánchez asumió el cargo.
El desfile de este año se desarrolla en un clima de críticas hacia el Ejecutivo, especialmente por su gestión de la crisis migratoria en Ceuta y su relación con Marruecos. Las manifestaciones de descontento reflejan un creciente malestar social hacia la administración actual.


