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Sánchez cede ante la izquierda radical protegiendo a morosos y okupas y aleja el apoyo de Junts al ‘decreto Maricarmen’

Pisarello (Comuns), Enrique Santiago (PCE), y las ministras García (Más Madrid) y Rego (IU), este lunes, frente al hospital madrileño en el que está ingresada Maricarmen.

Sumar

Pedro Sánchez ha cedido ante la izquierda radical protegiendo a morosos y okupas para salvar el 'decreto Maricarmen', alejando el apoyo de Junts.

El decreto incluye prórrogas reforzadas de alquileres, escudo antidesahucios y regulación de pisos turísticos, pero Junts critica que iguala a pequeños propietarios con fondos buitre.

El PSOE acusa a Sumar de alentar protestas mientras exige medidas más duras como la expropiación del piso de Maricarmen y la congelación de alquileres.

El desahucio de Maricarmen, una anciana de 87 años, ha desatado presión social y política, convirtiendo la vivienda en la principal preocupación ciudadana.

Pedro Sánchez ha optado por ceder ante la izquierda radical y el llamado Sindicato de Inquilinas para intentar salvar el decreto Maricarmen sobre vivienda. Y lo ha hecho, según el grupo con el que inició la negociación, a costa de proteger más a morosos y okupas… es decir, alejando el apoyo de Junts.

El texto que el Gobierno quiere aprobar este martes, al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, mezcla las exigencias de Sumar —una prórroga reforzada de alquileres, escudo antidesahucios, regulación de pisos turísticos— con parte del menú fiscal que reclamaban los de Carles Puigdemont, en un equilibrio que es imposible.

El presidente intenta así quitarse de encima la presión de la calle, que lleva una semana señalando directamente a Moncloa por el desahucio de Maricarmen y por la escalada del alquiler.

Ocho años después de prometer que acabaría con los desahucios, la vivienda ha pasado del 15º problema de los españoles a ser la principal preocupación en las encuestas, y el decreto Maricarmen se ha convertido en el símbolo de esa promesa incumplida.

Para lograr el apoyo básico que le permita gobernar hasta el final de la legislatura, Sánchez ha cruzado líneas rojas a izquierda y derecha.

Ha aceptado prórrogas casi automáticas de contratos y suspensiones de desahucios que irritan a Junts y a los pequeños propietarios, mientras incorpora rebajas fiscales que enfadan a Podemos y a parte de Sumar, que denuncian un "parche" más y una nueva oportunidad perdida para bajar de verdad los alquileres.

Es más, desde el socio minoritario del Gobierno se lamenta que el texto que se negociaba en la noche del lunes aún no abordaba a su gusto la regulación del alquiler de habitaciones ni "la renovación automática de los contratos", tal y como exige Sumar.

Según esta fuente, "dotar de estabilidad al mercado del alquiler es imprescindible para garantizar que tanto inquilinos como propietarios tengan seguridad y certidumbre a largo plazo".

Pero desde Junts lamenta el "desequilibrio" del texto por el otro lado.

Fuentes cercanas a Nogueras explicaban que su desmarque del último borrador se debe a que el PSOE ha "cedido a las izquierdas favoreciendo a los okupas".

Fuentes de Junts sostienen que por la mañana estaban "mayoritariamente de acuerdo" con la propuesta de los socialistas, pero que…

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