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Maricarmen y el pensamiento Alicia

“El pensamiento Alicia procede representándose un mundo distinto del mundo real, y no solo esto, sino, lo que es más interesante, un mundo al revés de nuestro mundo, como es propio del mundo de los espejos”.  Sigue explicándonos el profesor Gustavo Bueno, creador de la teoría, que  “simplemente se nos introduce en el mundo irreal sin medir las distancias que guarda con el mundo real nuestro… a la manera como Alicia visitaba, según Carroll, el País de las Maravillas.Es a este tipo de pensamiento al que llamamos “pensamiento Alicia”.

Se trata de un pensamiento infantil, que no distingue entre deseo y realidad, entre actos y consecuencias. Un pensamiento en el que se enuncia la persecución de grandes objetivos borrosos, ya sean la paz mundial o la disolución de las fronteras, sin tener en cuenta las dificultades reales que se nos presentan para conseguirlos. Una actitud política inmadura, simple y profundamente frívola, que despierta el entusiasmo de un público cuidadosamente preparado, en su ignorancia, para ser receptivo a este tipo de mensaje, más propio de los cuentos de hadas. Porque hay algo también de pensamiento mágico en todo ello. Si peroramos lo suficiente sobre la necesidad de vivienda barata y digna para todos podremos conjurar la disolución de la tozuda realidad económica que lo impide. Y la realidad es, entre otros muchos factores, que las grúas se han convertido en nuestras ciudades en criaturas en vías de extinción. Al promotor privado han dejado de salirle las cuentas. Las mil trabas burocráticas, el aumento geométrico en los costes y la dilatación en el tiempo de los beneficios han hecho que la construcción deje de ser un negocio rentable.

En la enunciación Alicia de que “todos tenemos derecho a una vivienda digna” se olvida voluntariamente la segunda parte del aserto. Ese derecho no lleva aparejada la obligación altruista de otro ciudadano a proporcionártela. Eso es lo que le ocurrió al primer propietario de la vivienda de la que se benefició con un contrato de arrendamiento franquista de renta antigua la ya famosa Maricarmen, de apellido Abascal. Dicho contrato con sus sucesivas prórrogas venció para la subrogada en el año 2004, pero aún siendo así, el dueño de la vivienda lo mantuvo vigente al precio simbólico del que se estaba beneficiando la ahora popular inquilina durante catorce años más, hasta que imagino, harto de que los costes de mantenimiento del piso fueran superiores a lo obtenido por el alquiler, no le quedó más remedio que venderlo por una cifra muy inferior a la de mercado y olvidarse, como si eso fuera fácil, de que habiendo tenido un piso en el Retiro nunca pudo beneficiarse de él. 

He seguido con atención las múltiples manifestaciones, siempre en pie de guerra, de la señora en cuestión y en ningún momento le he escuchado una sola palabra de agradecimiento al propietario que, no teniendo ninguna obligación legal de hacerlo, la mantuvo durante más de una década en el piso respetando el irrisorio importe de su alquiler. Hubiera sido…

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