La mayoría de los gobernantes, diplomáticos, militares y entendidos concuerdan en que Rusia es una amenaza para la paz. ¿Pero Rusia se limita a reaccionar o siempre ha sido imperialista? Hay quienes consideran que la agresividad rusa ha sido provocada por EEUU. La ampliación de la OTAN es uno de sus argumentos. Olvidan que con el Acta Final de Helsinki (1975), Moscú aceptó que cualquier país europeo puede formar parte tanto de una alianza militar, la OTAN, como de un grupo de Estados, es decir, la Unión Europea.
En realidad, lo que más preocupa a Moscú es esto último, aunque no lo diga y tampoco aprecie la ampliación de la OTAN, pero sabe que es una alianza defensiva y no le va a atacar. Lo verdaderamente inquietante para Moscú es el ingreso de Ucrania en la UE porque rápidamente Ucrania sería más próspera que Rusia, algo funesto para cualquier gobernante en el Kremlin.
En vez de criticar que los antiguos aliados forzosos de Rusia en el fenecido Pacto de Varsovia se hayan apuntado a la Alianza Atlántica, los rusos y sus amigos en Europa, o los que solo son antiamericanos, harían mejor en preguntarse por qué esos antiguos satélites de Moscú prefieren la protección aliada (EEUU) a ser vulnerables frente a Rusia, secularmente imperialista. ¿De quién es la culpa si las ovejas se arriman al pastor cuando huelen al lobo?
Otro argumento ruso es el despliegue de radares y misiles antimisiles en Polonia y Rumania para el escudo contra misiles provenientes del Oriente Medio. Moscú dice que podrían interceptar asimismo misiles provenientes de Rusia, lo que niegan los norteamericanos. En todo caso, el Tratado bilateral sobre misiles antibalísticos entre EEUU y Rusia (ABM) está obsoleto y el uso masivo de misiles contra Ucrania o Israel favorece la legitimidad de las cúpulas antimisiles. La de la OTAN en Europa, a la que contribuye España, fue recientemente eficaz contra proyectiles disparados por Irán contra Turquía.
Algún especialista, para parecer equilibrado, dice no saber si fue antes el huevo o la gallina, Rusia o los occidentales. La realidad es que siempre fue antes Rusia. También tras la Segunda Guerra Mundial (a cuyo comienzo contribuyó Rusia invadiendo Polonia junto a la Alemania nazi) con la “satelización” de la Europa Oriental y desde 2022 con la invasión de Ucrania. El Kremlin amenaza ahora con acciones de guerra hibrida para debilitar el apoyo europeo a Ucrania.
La última amenaza existencial denunciada por Rusia es el rearme europeo. Internamente se critican su entidad y el mercado del armamento. Gastar el 5% del PIB en defensa sería una exageración si un 1,5% no fuera gasto civil con utilidad para la defensa, y si no existieran las intenciones y las capacidades de agresión de los rusos. La decisión del 5% es un objetivo para 2035 que se revisará inicialmente en 2029 en función del panorama internacional. Aumentarlo será difícil por el esfuerzo ya exigido, aunque una mayor agresividad rusa lo justificaría. Lo más probable será el mantenimiento del 5%…


