Juan Jesús Vivas es como ese señor de jubilación y viudez impecables y tranquilas que está venciendo, como si fuera el señor Miyagi, al Sánchez matón, fardón, melenitas y guitarritas. Vivas es un político que parece un abuelo leyéndote Fray Perico y su borrico o explicándote el fútbol o los barcos, y a lo mejor por eso lleva 25 años de presidente o de abuelo de Ceuta, gobernando como desde un reloj de cuco. Sus paisanos lo respetan y lo creen, así que no sé si será de verdad un político o con los años se ha convertido más en el Papá Noel de allí. Llegó con una moción de censura Frankenstein contra el GIL (es como si viniera de la Guerra de Filipinas) y ahí ha seguido, ganando desde entonces y superando a Chaves, a Bono, a Ibarra y a Pujol. Eso sí debe de ser, de verdad, que no haya propuesta de alternancia, y sin ERE, ni tres per cent, ni polarización (ese juego como de cara o cruz con duro de Franco), ni cloacas, ni siquiera ley de nietos apócrifos con poncho, que parecen todos el Marco de los dibujitos. O sea, que a Sánchez, el guapo…


