El Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) ha logrado una victoria significativa en las recientes elecciones parlamentarias de Marruecos, celebradas el 24 de septiembre de 2026. Este partido, fundado en 2008 por un consejero del rey Mohamed VI, se ha impuesto en unos comicios que han sido marcados por la abstención más alta en 20 años, lo que refleja un creciente desapego entre la población, especialmente entre los jóvenes, hacia la clase política.
Resultados de las elecciones
Según los resultados preliminares anunciados por el Ministerio del Interior, el PAM ha conseguido un total de 97 escaños de los 395 disponibles en el Parlamento. Esta victoria no solo consolida su posición como un actor clave en la política marroquí, sino que también indica que el partido formará una coalición con sus actuales socios, el RNI (Reagrupación Nacional de Independientes), que había liderado el gobierno saliente, y el Istiqlal.
Contexto de la abstención
La alta tasa de abstención, que se sitúa en niveles históricos, plantea serias preguntas sobre la legitimidad de los resultados y el futuro político del país. Muchos analistas consideran que este fenómeno es un claro indicador del descontento social que se ha intensificado en los últimos años debido a la falta de empleo y el aumento del costo de vida. La juventud, que representa una gran parte del electorado, ha mostrado un creciente desinterés por participar en procesos electorales que consideran ineficaces.
Desafíos para el nuevo gobierno
El nuevo gobierno, liderado por el PAM, enfrentará importantes retos en los próximos años. Uno de los principales será gestionar las inversiones millonarias que se están realizando en el país, especialmente en preparación para el Mundial de fútbol de 2030, que se celebrará en Marruecos. Estas inversiones no solo son cruciales para la economía, sino que también representan una oportunidad para abordar el descontento social a través de la creación de empleo y el desarrollo de infraestructuras.
Perspectivas futuras
La situación política en Marruecos se presenta como un campo de tensiones y oportunidades. Si bien el PAM ha logrado establecerse como un partido dominante, la alta abstención y el descontento generalizado podrían complicar su gestión. Los próximos meses serán cruciales para determinar si el nuevo gobierno podrá conectar con la juventud y abordar las preocupaciones sociales que han llevado a un desinterés en el proceso electoral.
En conclusión, las elecciones de 2026 no solo han reafirmado el poder del PAM, sino que también han puesto de manifiesto la necesidad urgente de un cambio en la relación entre la política y la ciudadanía en Marruecos. La capacidad del nuevo gobierno para responder a las demandas sociales será fundamental para su legitimidad y estabilidad a largo plazo.


