Francisco se despide de Irlanda con un perdón ensombrecido por una acusación

El papa Francisco ha concluido su visita de dos días a Irlanda con motivo del Encuentro Mundial de las Familias que ha tenido lugar en Dublín. Antes de la misa, en su lengua nativa, el español, ha pedido perdón varias veces(….) en lo que ha sido definido como la condena más dura hasta el momento por los abusos sexuales”, señala el enviado especial de Euronews a Dublín.

El papa, ataviado con una túnica verde, el color de Irlanda y estampada de diseños celtas, recordó que este sábado se reunió con ocho víctimas y que después de ello quería “poner delante de la misericordia del Señor estos crímenes y pedir perdón por ellos”.

Así comenzó Jorge Bergoglio el largo e intenso acto de contrición por los “abusos cometidos en diferentes instituciones dirigidas por religiosas y religiosos y otros miembros de la Iglesia”.

Francisco insistió hoy, fuera del guión establecido, en que pedía perdón “por los casos de explotación laboral a los que fueron sometidos tantos menores” en Irlanda.

Pedimos perdón, continuó, “por las veces que como Iglesia no hemos brindado a los supervivientes la comprensión, búsqueda de justicia y verdad con acciones concretas”.

También recordó cómo “algunos miembros de la jerarquía no se hicieron cargo de estas situaciones dolorosas y guardaron silencio”, en referencia la cultura de ocultación que permitió mantener durante décadas la maquinaria de los abusos sistemáticos, y, por ello siguió pidiendo perdón.

“Pedimos perdón -recalcó en su único discurso en español en este viaje- por los chicos que fueron alejados de sus madres, y por todas aquellas veces que se decía a muchas madres que intentaron buscar a sus hijos, a los que se les alejaba, que era pecado mortal, y por quienes buscaban a sus madres”.

Inesperadas palabras pronunciadas por el Pontífice en el parque Phoenix ante unos 300.000 fieles. Con ellas pone fin a un viaje en el que el tema de los abusos se ha convertido en el principal foco de atención con la presión añadida de un grupo de víctimas y del propio Gobierno del país para que efectuara gestos al respecto

Pero una acusación ha venido a empañar este “mea culpa”. El arzobispo Carlo Maria Viganò, exnuncio en Washington entre 2011 y 2016, ha escrito una carta en la que acusa gravemente al papa Francisco de “cubrir” y silenciar los abusos del cardenal estadounidense Theodore McCarrick y le pide que “dimita” por haber mirado hacia otro lado.

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