ENCUESTAS: Ciudadanos sube pero no supera al PP según la Vanguardia y el 73% de los votantes del PSOE apoya la prisión permanente revisable


LA VANGUARDIA
Nadie habría imaginado algo así hace una década, cuando un pequeño grupo de activistas lanzó un partido cuyo principal reclamo era la imagen de su candidato desnudo. Y, sin embargo, doce años después Ciudadanos está en condiciones de disputarle al PP la hegemonía en el conjunto de España. La encuesta de GAD3 para La Vanguardia , realizada entre los días 12 y 14 de marzo, sitúa al partido de Albert Rivera más de tres puntos por encima de la formación que lidera Mariano Rajoy y coloca a ambos grupos en una suerte de empate técnico en lo relativo a la cosecha de escaños si hoy se celebraran elecciones generales. Un escenario que supondría algunos grados más en el seísmo que dibujaron las elecciones del 20 de diciembre del 2015 y que pareció amortiguarse con la repetición de los comicios, en junio del 2016.

Cs obtendría ahora más del 27% de los sufragios y entre 91 y 93 diputados. Y el Partido Popular lograría casi un 24% de los votos y se adjudicaría entre 92 y 94 escaños. Es decir, mientras que el partido de Rivera sumaría hasta 61 diputados a los 32 que obtuvo el 26 de junio del 2016, el PP cedería hasta 45. La buena noticia para el centroderecha es que ambas formaciones podrían gobernar sin el apoyo de terceros partidos, ya que sumarían un mínimo de 183 diputados (siete por encima de la mayoría absoluta del Congreso).

Esquerra deja atrás al PDECat, y su avance podría ponerle por delante de los comunes
Paralelamente, la izquierda sufriría un visible retroceso a cuenta del hundimiento de Unidos Podemos, que coexistiría con un estancamiento a la baja del PSOE. La formación que lidera Pablo Iglesias perdería más de cuatro puntos en cuota de voto y hasta 19 de sus actuales 71 diputados en la Cámara Baja. Pero la caída de Podemos no se vería neutralizada por el posible avance del partido de Pedro Sánchez, pues el PSOE cedería incluso unas décimas con respecto a su resultado del 2016 y, como mucho, sumaría entre uno y tres escaños más.

El resto del mapa político ofrecería pocos cambios, aunque significativos en Catalunya. Ahí, Esquerra sumaría hasta un total de 11 escaños (dos más que ahora), en un avance que permitiría al partido de Oriol Junqueras disputar la victoria a la confluencia catalana de Podemos y aumentar su ventaja sobre el PDECat, que podría ceder hasta tres escaños de los ocho actuales.

Estas expectativas de voto coinciden con un conjunto de trasvases que explican el descenso del PP (que cedería casi un 30% de sus votantes a Cs), pero también el estancamiento del PSOE (que recuperaría un 10% de electores de Podemos pero transferiría un 13% de los suyos a Ciudadanos). La fidelidad del electorado de Rivera, en cambio, es muy alta y apenas registra fugas.

PP y Ciudadanos sumarían una holgada mayoría absoluta y no precisarían más apoyos
Asimismo, las preferencias sobre el partido ganador en unos posibles comicios sitúan a Cs en primera línea (casi un 28% de los consultados apuesta por su victoria), seguido del PSOE (18%) y, ya a mayor distancia, Podemos (14,5%) y PP (algo menos del 14%). En cambio, las preferencias presidenciales dejan a Rajoy en segunda posición (casi el 15% se inclina por él), ligeramente por encima de Sánchez (13,2%) o Iglesias (11,8%). Pero Rivera también se impone aquí como el preferido, con un apoyo cercano al 25%.

La valoración de los líderes contrasta en cambio con las elevadas expectativas electorales de Cs, ya que ni siquiera Rivera opta al aprobado (obtiene un 4,3) y su ventaja sobre Sánchez (3,6) o Rajoy (3,5) es modesta. El líder del PP es el que obtiene mejor nota entre su electorado (6,5), aunque Rivera no le va a la zaga (sus votantes le asignan un 6,3) y, lo más importante, quienes votaron al PP el 26-J otorgan al líder de Cs un aprobado claro (5,8). Por el contrario, los máximos dirigentes del PSOE y Podemos obtienen un aprobado discreto entre sus votantes (5,1 y 5,2, respectivamente), lo que refleja su bajo grado de identificación y movilización.

El 75% censura la respuesta de Rajoy a la corrupción y un 52% la labor de gobierno
Sin embargo, los principales factores que explican el declive del PP son el propio desgaste del Gobierno y el impacto de la corrupción sobre la marca popular. La valoración del Ejecutivo es todo un síntoma de ese desgaste, ya que más del 52% de los consultados juzgan negativamente la gestión del Gabinete, mientras que sólo un 11% aprueba su labor y un 36% la califica de regular. De hecho, entre quienes tienen intención de votar al PP sólo un 46% juzga positiva la tarea del Ejecutivo, frente a un 47% que la considera regular. Y entre los votantes de Cs la tasa de evaluaciones positivas cae al 12%.

De hecho, la falta de fuelle del Gobierno se aprecia en el hecho de que más de un 42% considera que Rajoy debería disolver las cámaras y convocar elecciones, ya que no ha conseguido aprobar los presupuestos de este año. La otra opción, intentar una negociación con el PSOE, la respalda un 35% de los consultados, aunque también una mayoría de los votantes del PP (45%), del Partido Socialista (51%) e incluso de Cs (41%). La convocatoria de elecciones tendría el respaldo de un tercio de los electores de Ciudadanos, del 40% de los del PSOE y del 75% de los de Podemos.

El 42% cree que Rajoy debería disolver las cámaras al no aprobar las cuentas públicas
Ahora bien, el elemento más decisivo en el desgaste del Gobierno popular son los casos de corrupción, un tema que figura como el ­segundo problema de España (a apenas cuatro puntos del desempleo). Y aunque la corrupción no es el problema que más preocupa a los votantes de Ciudadanos (pero sí a los de Podemos), figura como el más relevante para los nuevos ­electores (la generación de entre los 18 y los 29 años), con una tasa de menciones que se acerca al 43%, por encima del desempleo (37%).
Además, la actuación del líder del PP frente a los casos de corrupción que afectan a su partido es juzgada negativamente por más del 75% de los consultados (e incluso por más de un tercio de quienes tienen intención de votarle). Sólo el 14% de los ciudadanos ve positivamente la respuesta de Rajoy a los casos de corrupción del PP, un porcentaje que cae al 7% entre los votantes del PSOE y al 4% entre los de Podemos. En este sentido, la mayoría de los consultados (por encima del 55%) demanda a Rajoy que expulse del partido a los dirigentes implicados en la financiación irregular del PP, una tasa que roza el 70% entre los votantes populares o de Cs.

Rivera se destaca como presidenciable favorito, diez puntos por encima del actual mandatario
Eso sí, un 37% exige a Rajoy que dimita y convoque un congreso para renovar la dirección del PP, aunque los partidarios de esa salida sólo son mayoría entre los votantes de Podemos (73%) o en menor medida del PSOE (43%). En cambio, únicamente un 14% de quienes piensan votar al PP y un 22% de aquellos que se inclinan por Cs apuestan por la dimisión del líder popular. Y aunque pueda parecer anecdótico, uno de cada diez electores del PP cree que Rajoy no debería tomar ninguna medida frente a la corrupción, ya que “no estaba al corriente”.

Finalmente, los indicadores de situación reflejan una valoración pesimista de la coyuntura económica española (con un 44% de opiniones negativas y menos de un 11%, positivas), aunque esa impresión se atenúa en Catalunya, donde las opiniones negativas caen casi 8 puntos y las positivas se duplican. En cambio, la situación política es vista negativamente por el 57% de los consultados en España, mientras que en Catalunya percepciones pesimistas alcanzan el 64%.

ABC

El Congreso ha dado un paso adelante esta semana para derogar la prisión permanente revisable, que impulsó el Gobierno de Rajoy en 2015. Y una vez más, el Parlamento actúa de espaldas a lo que reclaman y defienden la inmensa mayoría de los españoles, a favor de una pena que ya está recogida en todos los países de la Unión Europea, salvo Portugal y Croacia. Según una encuesta de GAD3 realizada para ABC, el 71,2 por ciento de los ciudadanos quieren que se mantenga esa figura penal, y esperar en todo caso a que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre el recurso que encabezó el PSOE en junio de 2015, antes de tramitar una derogación.

La brecha social que sufren algunos partidos es espectacular, empecinados en intentar derogar a toda costa una medida que la calle reclama con fuerza, como se ve en cualquier conversación, y como queda reflejado en esta encuesta con datos contundentes. El PSOE sigue pidiendo con insistencia la derogación de la prisión permanente revisable. Pues bien, el 73 por ciento de sus votantes quieren mantenerla, y solo el 20 por ciento está de acuerdo con la eliminación de esa figura en el Código Penal.

Los socialistas no son los únicos que sufren esa brecha. Si el Congreso está debatiendo la derogación de la prisión permanente revisable es porque el PNV impulsó en octubre pasado una Proposición de ley en ese sentido, con el apoyo de todos los grupos parlamentarios, excepto el Popular. Ciudadanos se puso de perfil entonces y optó por la abstención, eso sí, con fuertes críticas al Gobierno de Rajoy por sacar adelante la medida en 2015, aunque la reforma tuvo todos los informes preceptivos a favor. En realidad, el partido de Albert Rivera ha pasado por todas las posiciones posibles en este asunto. Empezó pactando con el PSOE la derogación de la pena, más tarde se abstuvo y ahora que nota el clamor social a favor de la prisión permanente revisable se ha colocado más cerca del PP. Sus votantes son los que más piden esta figura: el 85 por ciento quiere que se mantenga y se espere a que se pronuncie el TC antes de debatir su posible derogación.

Los votantes de los partidos nacionalistas, vascos y catalanes, tampoco quieren que se ponga fin a la reforma aprobada hace tres años: el 52 por ciento respalda una pena que se aplica en los casos de extrema gravedad, como asesinatos terroristas, genocidio, asesinatos múltiples o agravados cuando la víctima sea menor de 16 años o se trate de una personal especialmente vulnerable. El 57 por ciento de los electores de Unidos Podemos también quieren que estos delitos se castiguen con prisión permanente revisable, que consiste en un cumplimiento íntegro de entre 25 y 35 años, según el tipo de delito y si es uno o varios, con una revisión posterior de la condena, para comprobar si se cumplen o no determinados requisitos para la libertad. El líder de Izquierda Unida, Alberto Garzón, atribuye al «bloque reaccionario», próximo al «medievo», la defensa de la prisión permanente revisable. Pues ahí ha colocado a la mayor parte de sus votantes. En el caso de los electores del Partido Popular, única formación que ha apoyado esa pena desde que se abrió el debate, el 82 por ciento de ellos está de acuerdo con que se mantenga en el Código Penal, y solo el 8 por ciento se pronuncia en contra.

Percepción de cada partido

La realidad es que el debate no se ha llevado al Congreso «en caliente». La medida está aprobada desde 2015, y el PNV llevó su iniciativa sobre la derogación en octubre. El 9 de febrero el Gobierno propuso la ampliación de los supuestos para aplicar la pena de prisión permanente revisable. Y este jueves pasado se celebró el Pleno, programado de antemano, para votar las enmiendas de totalidad a la iniciativa del PNV, defendidas por el PP y Ciudadanos. Es cierto que este último debate se produjo en medio de la conmoción general por el caso del niño Gabriel Cruz, y pocos meses después del desenlace fatal de caso de Diana Quer. Cuando se pone cara a las víctimas y a sus asesinos, el porcentaje de los que piden la prisión permanente sube ligeramente, como se ve en la encuesta. Así, el 75,3 por ciento está a favor de esta pena para los asesinos de Diana Quer y Gabriel Cruz, frente a un 20,2 por ciento que se declara en contra.

Por partidos, los más contundentes, cuando se pone rostro a la víctima y al asesino, son los electores del PP: el 92 por ciento apoya la prisión permanente, en línea con la posición política defendida por los populares. La brecha social vuelve a aparecer, más grande incluso, en el caso del PSOE, Unidos Podemos y los nacionalistas: el 75 por ciento de los votantes socialistas piden esa pena para los asesinos de Diana Quer y Gabriel Cruz, lo mismo que el 56 por ciento de los electores de Unidos Podemos y el 66 por ciento de los votantes de los partidos nacionalistas. Hombres y mujeres son partidarios de esa pena en porcentajes similares: 75 y 76 por ciento, respectivamente. Por tramos de edad, los mayores de 65 años y los menores de 29 son los más contundentes a la hora de pedir la aplicación de esa figura.

En la encuesta se pregunta a los ciudadanos si conocen la posición de los partidos políticos respecto a esta cuestión. La mayoría (el 65,8 por ciento) tiene claro que el PP está a favor. Pero solo el 55,2 por ciento cree que el PSOE está en contra, algo que beneficia a este partido, porque la inmensa mayoría de sus votantes quieren la prisión permanente revisable, y como se ve muchos ni siquiera sospechan que este partido tiene una posición diferente.

De hecho, un 10,4 por ciento está convencido de que el PSOE está oficialmente a favor, un 14,6 por ciento cree que no está ni a favor ni en contra y casi un 20 por ciento desconoce por completo su posición. El desconocimiento beneficia también a Cs en este caso, después de mantener diferentes posiciones a lo largo del tiempo. A pesar de eso, casi la mitad de los españoles, el 49 por ciento, están convencido de que el partido de Rivera está a favor, y solo el 8,6 por ciento piensa lo contrario.

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