Casado y Santamaría se reprochan mutuamente utilizar su condición de “mujer” y “joven” en la campaña

Faltan menos de diez días para conocer quién será el futuro presidente o presidenta del Partido Popular, y en la campaña que están realizando los candidatos, Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado, la posible integración de las candidaturas es un imposible y aparecen cada vez más reproches mutuos y signos de que no habrá más acercamiento que la foto de ambos cenando juntos el martes en Madrid.

Uno de los reproches de ida y vuelta vía medios de comunicación entre ambos contendientes ha sido el de la explotación de su imagen respectiva como “mujer” y “joven” a la hora de intentar conquistar el voto de los compromisarios.

No le gusta al candidato Casado que Sáenz de Santamaría incida tanto en “ser mujer”, un argumento que, a su juicio, emplean más los partidos de ideologías distintas a la del PP. “Ceñir esta campaña a qué sexo tiene cada candidato no conduce a ningún sitio”, ha señalado.

“El PP siempre ha estado muy orgulloso de que la mujer, sin ningún tipo de cuotas, alcance las cotas más elevadas de responsabilidad, pero por méritos propios, no por ser mujer”, ha dicho Casado en Santiago de Compostela, antes de participar en un acto con compromisarios gallegos, acompañado por el presidente de la Xunta y del PPdeG, Alberto Núñez Feijóo.

A esto, la exvicepresidenta del Gobierno, de campaña en Torrejón de Ardoz (Madrid), ha insistido en que ella es mujer y está “orgullosa de defender la igualdad de las mujeres”. Afirma que el 63% de los afiliados del partido han votado a una mujer para presidirlo (sumando los votos de su candidatura y la de María Dolores de Cospedal) y cree que sería “muy positivo” porque evidenciaría que el PP está a la “vanguardia” con una mujer al frente del partido, algo que es “muy enriquecedor”.

Y por su parte, devuelve el argumento a su oponente señalando que “el señor Pablo Casado vende que es joven y eso se arregla con el tiempo”, a lo que el vicesecretario del PP ha replicado que sus 37 años no significan falta de experiencia, en tanto que “(Adolfo) Suárez, como Felipe González y (José María) Aznar estaban dirigiendo sus partidos a esta edad”, la misma que tenía Santamaría cuando se convirtió en vicepresidenta del Gobierno.
Quién tiene más compromisarios

Por otro lado, y descontado también que no habrá un debate entre ambos en esta campaña, el duelo de imagen entre ambos candidatos discurre por evidenciar quién cuenta con más apoyos de los compromisarios antes de que estos depositen su papeleta.

Soraya Sáenz de Santamaría, ha puesto en cuestión que Casado pueda tener ya el apoyo de 2.000 compromisarios (votan 3.184 en el Congreso Extraordinario del 20 y 21 de julio) y ha afirmado con ironía que “una cosa es sumar y otra es multiplicar”. De hecho, ha señalado que más que calcular compromisarios, Casado “estudie cómo sumar al partido” porque “a lo mejor” se lleva “sorpresas”, y ha recomendado ser “muy prudentes” y “muy rigurosos”, asegurando que ella no dirá públicamente los “calculos” de apoyos que puede tener.

“A estas alturas de la partida se juega a convencer al otro de que se tiene más de lo que realmente se posee”, sentenció sobre este mismo asunto en una entrevista en Antena 3, y dijo que no le consta un acuerdo entre Casado y Cospedal para que los apoyos de la ex secretaria general del PP vayan ahora para su candidatura, una vez que Cospedal ha salido de la batalla por el liderazgo.
Casado da por cerrado el debate sobre la integración

Por su parte, Casado ha dicho que ningún presidente territorial le ha pedido directamente que se integre en la candidatura de Santamaría y ha advertido de que el debate sobre la integración “se ha caído” y empieza a quedar “un poco extemporáneo”. “Ya no sé cómo decirlo: me he presentado para presidir el Partido Popular. Mi proyecto no tiene nada en común con el de la otra candidata”, ha recalcado en una entrevista en esRadio.

Casado ha recordado que hasta la propia candidata dijo que había que respetar las normas, que establecen una segunda vuelta, y ha apostado por superar el debate sobre la integración, así como el de la edad, la experiencia o el género, para pasar al de las propuestas.

“A mí me encantaría saber qué propuesta fiscal, educativa, internacional tiene la otra candidatura”, ha afirmado y ha defendido una “campaña de contenidos”, porque el proyecto del PP “no es de nombres, sino de reconstrucción nacional y de partido”.
Cabinas, sobres y papeletas para la votación

Otro posible punto de fricción ante la votación de los compromisarios en el congreso extraordinario del PP es la de garantizar el voto libre y secreto. En las primarias se validaron en algunas sedes papeletas escritas a mano y depositadas directamente en las urnas.

Ahora, la candidatura de Pablo Casado ha solicitado a la comisión organizadora del congreso del PP que se monten cabinas electorales en los lugares de votación para garantizar el carácter libre y secreto de los votos de los compromisarios y que se vote con una papeleta que contenga el nombre de los dos candidatos y se deposite en la urna en un sobre cerrado.

Otra de las peticiones es que la distribución de los electores en las mesas se haga por orden alfabético de los compromisarios y no por provincias. De esta manera se quiere evitar que la distribución provincial pueda facilitar “el conocimiento del sentido de voto” de los distintos compromisarios lo que, a juicio de la candidatura de Casado, afecta a la libertad y el secreto de sufragio.

Sobre estas demandas, Sáenz de Santamaría ha asegurado que ella confía “al cien por cien” en la comisión organizadora y que los afiliados ya han elegido y votado “en libertad”.

“Estaré a lo que decida la comisión organizadora, pero confío en la libertad de mi partido y la libertad de todos los compromisarios para votar lo que estimen conveniente. Yo soy de confiar”, ha concluido.

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